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Los filtros son esos cuerpos porosos a
través de los cuales se hace pasar un fluido o un gas
para poder quitarle las impurezas. La ciencia y la tecnología
han venido avanzando mucho en esta materia. Tanto que nos comentan
que hoy en día existen fibras microscópicas tan
delgaditas, que al entretejerlas forman una tela con una porosidad
tan fina, que al usarla como filtro de agua, no deja ni siquiera
pasar a el peligroso virus del SIDA.
También existen los filtros de aire
y colectores de polvo. Cada vez más útiles en ciudades
tan contaminadas como la ciudad de México o la ciudad
de Beijing en China. Sería de una gran idea que en éstas
ciudades colocaran un par de arbolitos y arbustos en cada azotea
de cada casa o edificio de la ciudad, para ir purificando el
aire. Ya que los árboles y las plantas también
son un muy buen filtro natural de aire.
Muchas veces todo lo que hay que hacer
es lavar el aire que respiramos en una habitación. Sobretodo
si la habitación está cerrada y no tiene la suficiente
circulación de aire. Muchas veces cuando entras a una
habitación cerrada se siente el aire pesado y porque no
decirlo, mal oliente. Sobre todo si alguien fumó en la
habitación. Es ahí cuando son de gran utilidad
estos aparatos que filtran, humedecen y lavan el aire.
Una forma que me enseñaron en la
clase de química para obtener agua potable es por el método
de ebullición. Consiste en hervir el agua sucia al punto
de que se evapore, ese vapor de agua ya es 100% puro y todo lo
que hay que hacer es pasarlo por un refrigerante para condensar
el vapor de agua y que del otro lado brote agua limpia. Tengo
entendido que éste método también funciona
para obtener agua dulce del agua salada. Ya que el vapor de agua
ya no contiene sal.
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